Rollitos de huevo y jamón 

Rollito de jamón y queso con tortilla de huevo.
Esta receta tiene 75 % de ingredientes naturales

Rollitos de huevo y jamón 

Acompáñennos a conocer esta fácil y deliciosa receta de rollitos de jamón y queso con huevo. Una de esas recetas que te sacarán de problemas en un dos por tres, y con la que podrás hacer una cena deliciosa, vistosa y llena de proteínas. ¡Vamos a con los ingredientes!

1 Porciones 

40 Minutos 

Nivel: Medio

Nivel de proteína:
Alto

Armar el rollito

Una vez tengas las tortillas, toma una, úntala con queso crema, añade el jamón y el queso cortado en mitades de forma que los ingredientes cubran lo más posible la tortilla.

Enrollar el rollito de jamón y queso

Una vez tengas todo montado enrolla la tortilla con los ingredientes dentro, asegúrate de que quede bien ajustado para que no se desenrolle. Repite el proceso con cada una de las tortillas.

Cortar los rollitos

Cuando tengas los rollitos listos córtalos en rodajitas de aproximadamente 1 cm de largo.

Prepara la salsa (opcional)

Opcionalmente puedes preparar una salsa con 3 partes de salsa de soya por dos de miel, mezclándolas y cocinándolas un poco para generar una salsa agridulce deliciosa. Finalmente, unta las rodajitas con las salsa y el ajonjolí.

Consejo de Oro

A la hora de preparar las tortillas de huevo siempre será mejor usar menor temperatura pues eso te permite más maniobrabilidad a la hora de darle la vuelta a la tortilla, eso sí ten un poco de paciencia porque la cocción puede demorarse un poco más al usar temperaturas menores.

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Consejo de Oro

A la hora de preparar las tortillas de huevo siempre será mejor usar menor temperatura pues eso te permite más maniobrabilidad a la hora de darle la vuelta a la tortilla, eso sí ten un poco de paciencia porque la cocción puede demorarse un poco más al usar temperaturas menores.

Preguntas frecuentes

Claro, puedes usar jamón de pavo, jamón cocido o incluso versiones bajas en sodio según tu preferencia.
Déjalos reposar unos minutos en la nevera antes de cortarlos y usa un cuchillo bien afilado. Esto ayuda a mantener la forma del rollito.
Ambas opciones funcionan: fríos son ideales como snack o entrada, y calientes resultan más suaves y aromáticos.