
Preguntas frecuentes
El pan ideal es aquel que sea consistente y tenga una miga firme, para que no se deshaga al sumergirlo en la mezcla de huevo y leche. Los más recomendados son el pan brioche, pan de molde artesanal, challah o pan de caja grueso. Si usas pan del día anterior, mejor aún, ya que su textura más seca absorberá la mezcla sin perder la forma. Evita panes muy frescos o delgados porque tienden a romperse fácilmente.
El truco está en controlar el tiempo de remojo. Basta con sumergir el pan unos segundos por cada lado en la mezcla, sin dejarlo empapado en exceso. Además, es importante cocinarlas a fuego medio para que el calor llegue al centro sin quemar la superficie. Usar mantequilla en la sartén también ayuda a dorarlas de forma uniforme y darles un toque crujiente.
Sí, puedes prepararlas con antelación y conservarlas en un recipiente hermético en el refrigerador hasta por 2 días. Si deseas guardarlas más tiempo, congélalas separando cada una con papel encerado; así no se pegarán entre sí. Para recalentarlas, lo mejor es usar el horno o una sartén a fuego bajo, ya que el microondas puede volverlas demasiado blandas y perderán su textura original.

